Introducción:
Poco a poco los intensos rayos de sol penetraban las ventanas,iluminando por completo el interior de la casa.La luz se hacia presente,largo tiempo después de un gran incendio y una tormenta fortuita.
Héctor despertó y vio a Nico,sentado frente a la ventana.A su lado el rostro de Amor,permanecia con la mirada ausente hacia el infinito.Éste se levantó,se acercó hacia ellos y acarició a Nico.
-Buenos días Nico,buenos días Amor...

Nico levantó las puntas de las orejas y miró a Héctor,al mismo tiempo que comenzaba a ronronear.Amor miró a Nico y volvio a girar la mirada al frente,observando el horizonte.
-Buenos días a ti tambien...
-¿Qué tal estás?,¿cómo es que no me has despertado?.
-Pensé que necesitarias dormir,¿has visto como está el cielo?.
-Si,hacia muchos años que no veia resplandecer tanto esta casa...
Amor rapidamente miró a Héctor al oir esas palabras,al mismo tiempo,éste dirigia su mirada hacia a ella.Sus ojos eran de un verde intenso y casi ausente.Una mezcla de la memoria de un bosque verde y un humo intenso tras su fuego.
-Nunca me había fijado en tus ojos.
-¿Te gustan?.
-Si...
-Prepararé algo para desayunar.
Amor se quedó junto a Nico acariciandole la barriga,mientras éste veia como Héctor calentaba un poco de leche y tostaba un poco de pan.
-¡Amor!,¡Nico!...a desayunar.
Nico miró a la mesa,maulló y se incorporó rapidamente dirigiendose hacia ella.Amor se levantó y lo sigió,al acercarse y mirarla,se quedo quieta.
-¿Te pasa algo Amor?...
-No,nada.
Se había sorprendido de que en la misma mesa donde ellos iban a desayunar,estaba tambien el cuenco de comida de Nico.La abuela apenas alguna vez le dejaba comer junto a ellas.Y amor siempre le discutia,diciendo que Nico era uno de los nuestros.
Los tres comenzaron a desayunar,mientras el sol avanzaba cruzando casi todo el ancho de la ventana.
-¿Puedo ir a dar un paseo con Nico?.
Héctor no sabia que responder.Era una pregunta sencilla,tan solo tenía que responder; si o no.Pero depués de todo lo sucedido,lo único que sentía por Amor,era preocupación.
-¿Le has preguntado a Nico si quiere ir?.
Amor volvió a sorprenderse,pero por poco tiempo,ya que comprendió el juego al que intentaba jugar.Ya que él pensaba,que la mejor forma de acercarse a ella,seria mediante Nico.
-¿Nico,quieres venir conmigo?.
Nico levantó la mirada del cuenco y contesto a Amor con un maullido.
-¡Lo tomaré como un si!.
Héctor miró a Amor y comenzó a reir.
-Esta bien,podeis ir.
Cuando terminaron,salieron de casa camino del viejo Sauce.Parte del bosque se encontraba quemado y arrasado por la fuerte lluvia.El camino estaba lleno de ramas y troncos quebrados,a lo lejos,podia verse un árbol partido en su mitad,por un rayo.El paisaje que tiempo atrás había observado cada día,se mostraba distinto.

Héctor limpió lo manchado del desayuno,y se dirigió hacia la habitación de María lentamente.Se quedó junto a la cama,cogió la mano de ésta y destapó cuidadosamente su rostro.Su mirada por unos segundos se volvió dulce,una sensación de nostalgia,recorría todo su cuerpo.
Al cabo de unos minutos,se dio la vuelta,y alzo la mano hacia una silla.Al cogerla,un pequeño sobre cayó al suelo.Héctor lo cogió y notó en su tacto,que dentro había una llave.Barrió con la mirada la habitación,buscando la cerradura de la que provenia aquella llave.
Justo al otro lado de la cama,se encontraba una mesilla con un cajón y su cerradura.Se acercó a ella y se arrodillo mirandola fijamente,rompió el sobre,sacó la llave y abrió el cajón.
Dentro habia un enorme taco de cartas,cartas escritas por él hacía años.Aun recordaba ese papel viejo y humedo,ese olor a mar,a su linda ciudad.Bajo todas ellas,habia un sobre roto en su mitad,dentro,se encontraba una carta rota tambien.Con curiosidad,cogió ambos pedazos,los juntó y comenzó a leer.
Querido Hector,te escribo desde la unica luz que ilumina ahora mi habitación y en el fondo,tambien mi persona.Hace años que recibí tu carta,a la cual contesto ahora,ante la resignación de no poder cambiar el pasado.Tu sabes mejor que nadie,de que te hablo.
Hoy,no ha sido uno de los mejores días.La tormenta se ha adueñado del pueblo,llorando conmigo la perdida de mi marido.Y ahora,me encuentro sentada en esta vieja silla de madera tallada por tus manos,mirando hacia el pasado.Repasando cada paso,cometido en el camino.Y al mirar atrás en todos estos años,es miedo y nostalgia lo que siento al mismo tiempo.
Miedo de ese pensamiento que me reprocha el sentirme equivocada,ante la elección de dejarte marchar.De quedarme junto al hombre,el cual compartió su vida conmigo,pero con el cual yo,no comparti nada.Tengo miedo,al hecho de no sentir la lastima que deberia,por la perdida de aquella persona con la que compartí mi vida.Y de sentir nostálgia,ante los días que pase junto a ti,sintiendo ese amor tan fuerte,que cada día extrañé desde entonces.

Aun recuerdo los días que pasamos juntos,viendo crecer aquella Rosa.Recuerdo el roce de tus dedos sobre mis mejillas cada mañana,los besos bajos la luz intensa que amenecia en casa,en esta misma habitación.A sabiendas,de que todo lo bueno,siempre tiene un final.
Si te escribo,es tan solo porque aun confio en ti.Porque al fin y al cabo,tu eres lo mas parecido a un confidente,que desde lejos,siempre ha escuchado mis lamentos.Eres el amante al cual añoré cada noche en mi cama,mientras vivia una dulce mentira.
Tan solo te pido que me perdones,por no haber escuchado tus palabras y por ser tan egoista,de no dedicar ni un poco de mi tiempo,a lamentarme por mi acompañante difunto.
Desde aquí,mientras escucho el silbido de los grillos bajo la luna nueva,te envio un beso de agua,del rocio de la rosa que nos vió crecer.
Las lágrimas de Héctor comenzaron a resbalar por la carta,al igual que hacia años,la recorrian las de María.Aun recordaba aquellos días,aquella rosa que cada mañana se alzaba buscando los primeros rayos de sol.Aquella melodía que tocaban inumerables grillos,al caer la noche.Recordaba aquellos momentos,como si hubieran sucedido apenas el dia anterior.
Héctor se acerco a ella,y cogiendo su mano fuertemente comenzó a hablarla.
-No sabes cuanto lamento que nunca intentaras hacerme llegar esta carta.Tal vez la llegada de ella,hubiera cambiado nuestro futuro...ahora,es demasiado tarde para saberlo.Nunca te guarde ningun tipo de rencor,ya que creo que hiciste lo correcto.Cuidaste de tu hija,de tu nieta,de tu familia.Sinceramente,nunca encontre las sufucientes palabras como para exlicarte lo que significabas para mi.Es curioso,que ahora que no estás,sean las unicas que vengan a mi cabeza.Tan solo espero,que estés donde estes,volvamos a cruzarnos algun día.
De pronto Nico apareció en la habitación,saltó a la cama,y se tumbó junto a los dos.Héctor se secó las lágrimas con la manga y alzo la vista,junto a la puerta,se encontraba Amor con una dulce mirada.
-Hola,he estado pensando en algo.
-Hola Amor...¿que has pensado?.
La abuela siempre me dijo que había un lugar en este bosque,en el cual la gustaria descansar algun día.Creo...que hoy seria un buen día,para dejarla descansar.
-Supongo que tienes razón...
Amor corrió a su habitación y luego a la cocina,llenó su bolsa de cosas,cogió la pala y se dirigió hacia la puerta.Héctor,con sumo cuidado,levantó a María en brazos y se dirigió tras ella.Ambos caminaron a través del bosque,hasta llegar al acantilado.
-Asi que,es aquí...el viejo Sauce.Es increible que halla conseguido salvarse,se mantiene intacto.
Los recuerdos de tiempos pasados,se agolpaban en su memoria.Recuerdos de viejos besos,con el sabor dulce del azúcar,con el aroma intenso del mar,con la sombra prominente de aquel Saúce que parecia llorar por momentos.Héctor dejó sobre el cesped a María,mientras Amor sacaba de su bolsa unas frutas y unos cuantos bollos que aun quedaban en casa.
-Siempre hablaba bien de este lugar,pero no se exactamente porqué,nunca se atrevia a venir aquí.Decía,que le traia demasiados recuerdos.
-A veces los recuerdos,nos quitan las ganas y las ansias de conquistar de nuevo,aquello que quisimos.
Al terminar de comer,Hector cavó una zanja bajo la sombra del Sauce y dejó allí a María.Amor,saco de su bolsa un dibujo y lo puso en sus manos.Era aquel dibujo que mostraba el dia de su nacimiento,aquel que mostraba a toda la familia,reunida en un tiempo pasado.
Mientras miraban al suelo con resignación,ambos comenzaron a cubrirla con la tierra,hasta que sus manos se volvieron oscuras.Una vez hubieron terminado,se sentaron juntos esperando la llegada de la luna nueva,con el sonoro llanto de un gato,que lamenta una pérdida.

































